Desde ese momento empecé a ser invisible

Y así me entregaron el uniforme, me miraron de arriba a abajo, y me entregaron un montón de prendas negras que tengo que lucir todos los días.

Desde ese momento empecé a ser invisible.

Cuando tengo puesto el uniforme dejo de existir en la vida real y me convierto en un mueble del supermercado, me camuflo con la leche, los quesos y el yoghurt, me paro en las góndolas y escucho conversaciones ajenas, respondo preguntas, quejas y sugerencias de los clientes, limpio las cosas que se quiebran y de vez en cuando hago sugerencias acertadas de productos deliciosos.ninja

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Hola! soy barista de Colombia (coffeeland)

Después de seis meses entre visas y formularios logré entrar al sistema, me llegó la visa de trabajo: tengo horarios que cumplir, un uniforme y media hora para almorzar.

Empecé a buscar trabajo en cafés porque antes de salir de Colombia hice un curso de barista y me encantó, estuve en un montón de entrevistas y fui un desastre. Llegaba con mi cara de “soy barista de Colombia” convencía a todo el mundo de que era “café con aroma de mujer” y que era la mejor barista del planeta, me ponían frente a la máquina y yo con toda mi actitud preparaba un espresso: molía el café, lo ponía en la canasta, lo prensaba con fuerza suficiente para que salieran definidos los hilos de café, ni en gotas ni en cataratas. Los que me entrevistaban se veían confiados hasta que yo agarraba la jarrita de la leche y prendía el lanza vapor: La leche me quedaba liquida, sin espumar, con burbujas, muy caliente, y yo súper asustada, nada que hacer, no había ningún argumento que pudiera usar para convencerlos de que yo era una buena opción. Salía con la labor mal cumplida y me iba a otro café a entregar mi hoja de vida.

 

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