Salar de Uyuni

Llegar a Uyuni un 10 de enero con tantas advertencias de que no valía la pena por la imposibilidad de visitar el salar debido a las lluvias, y lograr ingresar con tormentas a los alrededores y una capa fina de agua que reflejaban el cielo, fue un mensaje increíble para iniciar este viaje. El resultado: la felicidad de ver un paisaje inolvidable, y la sensación de estar suspendido en el cielo.