Sumergido en otro mundo

El día de hoy me llevó a tomar otro bondy (mal llamado Van) hasta Tulum, donde tuve que caminar unos kilómetros hasta la playa. Y caminé toda la mañana por el borde de un mar turquesa, de esos que están metidos en la cabeza cuando uno se pone a soñar. Al mediodía llegué a Dos Ojos, un cenote natural increíble. CENOTE: una especie de lago con cavernas subterráneas, donde te podés sumergir a otro mundo. La oscuridad y la luz entran en una armonía perfecta. Y te regalan un espectáculo inolvidable. Un buen lugar para sentir cómo el aire te llena los pulmones, y sentir la presión en los oídos al sumergirte hasta donde puedas aguantar la respiración, pero saber que ese dolor te recompensa con imágenes inolvidables. Claro que también hay que apreciar a sus propietarios: los murciélagos, vigilándonos a los invasores. Las estalactitas que amenazan tu cabeza, y los pasadizos (secretos) que te transportan a otra caverna de cuento. Los peces se abren para darte paso, como dándote la bienvenida a su mundo.

Akumal

¿Qué es disfrutar un momento? Hoy, visité la playa de Akumal, un paraíso protegido de tortugas de mar. Y me sumergí en un lugar increíble, donde los corales son el refugio para miles de especies de peces, de todos colores, y así sentir que uno esta volando con ellos. Y luego de un rato, me encontré con la paz de una tortuga, y nos pusimos a nadar juntos… y mi imaginación se puso a generar un diálogo de locos con ella, y a pensar otra vez en que algún día voy a querer volver a este momento. Y entonces me pregunté ¿Qué es disfrutar un momento? Será generar un momento, al cual querrás volver a vivirlo alguna vez? Cuando decimos “disfrutá mucho”, ¿qué queremos decir? Me gusta pensar en que el día de nuestra muerte, tenemos la posibilidad de volver a estos momentos en que fuimos felices. Por eso hay que tratar de buscar muchos. Pero claro que hay mucho de verdad en eso de que “la felicidad sólo es real cuando es compartida”… porque nadando con esa tortuga, pensaba en las ganas que tenía de compartirlo con alguien. Entonces, ¿verdaderamente lo disfruté? Ó habrán porcentajes de felicidad, entendiendo que disfrutar es el grado de felicidad que se alcanza por algo, como si la misma se pudiera medir? Qué conexión puede haber para sentir que uno esta acompañado por uno mismo? Y disfrutar como si el alma pudiera dividirse en dos. Como cuando nos hacemos preguntas y nos contestamos a nosotros mismos, como si fueramos personas distintas… En fin, llegué a la conclusión de que todo es relativo. Y que no se debe analizar la felicidad, simplemente hay que valorar que uno esta vivo y que el presente es el mejor de los regalos. Y de que hoy viví el presente de una manera increíble, generando esos momentos a los cuales algún día voy a querer volver.

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Chichien Itzá

Creían en 166 dioses distintos. Un calendario solar, otro lunar. Una serpiente emplumada que anuncia la aparición de dios, dos veces al año. Ofrendas en sangre. Extracción de corazones en el templo del guerrero. Sacrificios de mujeres sagradas, las cuales debían nacer entre el 20 y el 25 de julio. La pelota como juego mortal, donde los vencedores regalaban su cabeza a los dioses, para lo cual se preparaban toda la vida. Donde la familia real monopolizaba el conocimiento de los calendarios. Los guerreros serpiente, y los guerreros águila. Un metro y medio de altura promedio. No momificaban. No conocían la rueda. Pero ya tenían conocimientos del sistema binario. Y de los ciclos solares a la perfección. Datos que hacen trasladarme 600 años atrás e imaginar miles de personas, un 21 de marzo, esperando la aparición de la serpiente, anunciada por el Jefe, disfrazado con piel de Jaguar (en la mitología Maya era el protector de los campos y cosechas). Con un grito que haría eco en la pirámide, construida sobre otra menor. Y el dios del miedo, que siempre aparece, otra vez hacía que el pueblo se acercara a tributar a la familia real -a cambio de su bendición-. Familia que contaba con el conocimiento previo de la arquitectura de la pirámide, y su efecto con la posición del sol en sus equinoccios. Nada sorprendente, cuando el miedo fue y sigue siendo el método utilizado por la mayoría de las religiones. El sol, que sofocaba, no podía con mi curiosidad de observar cada detalle, pero lo que más me sorprendió fue el “campo de juego de pelota”. El ritual de los equinoccios, un juego que consistía en pasar una pelota de caucho de 2 kg, por un diminuto aro ubicado a 7 metros de altura. Los vencedores, serían decapitados para ganar la inmortalidad. Y luego de escuchar todo esto me puse a pensar en cómo -incluso hoy- una persona puede creer tanto en un dios como para regalarle su vida, y así creer que la vida de un dios es más importante que la de uno. En tal caso, creo que dios esta en uno mismo, y al morir, muere con uno. Pero demasiada reflexión para un día tan sofocante. Mejor, me voy a dormir, que mañana me espera algo increíble. Voy por otro sueño. Y esta vez está cerca, muy cerca. 🙂

México D.F.

Y un día, cumplí otro sueño: el de pisar tierra mexicana. Si bien no pude hacerlo como lo tenía planificado -por tierra-, estoy feliz de haber llegado hasta acá… y finalmente, el misterio del “Pasaporte de Emergencia” se develó… en migraciones de Bogotá me demoraron, pero en México no tuve ningún problema. Después de recorrer y vivir más de un mes en Colombia, sigo viaje… Gracias por todo Colombia!!!! No pude haberlo pasado mejor!!! 🙂

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Estuvo movido llegar a Cancun, porque estuve “ahi” de perder el vuelo de conexión pero mi condición atlética y mi poder de intuición, pudo mas que mi mala suerte: que se demore el equipaje y que me toque la luz roja para que seguridad aeroportuaria deba revisarme toda la mochila faltando 10 minutos para que cierre el embarque, y darme cuenta que después de eso tenia que tomar un tren a otro aeropuerto)… y despues de correr y correr, llegar y ver que demoraron el vuelo….es pura suerte… jeje…

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