Trinidad

Luego de dormir en Holguín, nos esperaba un viaje de 500 km hasta Trinidad, pasando por Las Tunas, Guáimaro, Siboney, Camagüey, Florida, Ciego de Ávila y Santi Spiritus. Llegamos justo para ver el atardecer en el mar. Trinidad fue una de las ciudades más lindas y pintorescas de Cuba, con sus casitas de colores, caminar por sus calles empedradas, con las mesas en la calle y un grupo de salsa cubana que te hace bailar aunque no sepas bailar nada. Dormimos en la casa de una señora llamada Gloria, que nos despertó con un desayuno increíble.