Hoy, hace cuatro meses salí de viaje

Hace cuatro meses salí de viaje, el 26 de octubre del 2013. Me han pasado miles de cosas que no les he contado porque no estaba en un lugar fijo y porque el internet a este lado del mundo es de lo peor. Ahora que estamos en esta linda casa que es lo mas parecido a una casa en el árbol con internet de verdad y me voy a desatrasar de todas mis historias… aquí van….

Yo vivía en Bogotá y después de tomar la decisión de salir de viaje empaqué todas mis cosas y me fuí para Medellín a la casa de mi mamá a pasar su cumpleaños y a disfrutar de Medellín. Aquí les dejo la historia de mi romance con el argentin, la panorámica desde el balcón de mami y la sala de su casa que es hermosa ♥ (me dió mamitis)

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Decime… en qué momento pasó todo esto

La semana pasada vimos esa casa que les conté que nos encantó, la chica recibió otros visitantes interesados y nos eligió a nosotros. Acaricié el gato, le dije “miau”, hicimos un par de chistes, unas sonrisitas y sin saber que estábamos en un concurso por la casa nos fuimos diciéndole que nos eligiera a nosotros que somos súper divertidos jaaaaa.

Finalmente nos llamó y nos dijo que nos había elegido, nosotros saltamos de felicidad y aquí estamos en nuestra nueva casa, viviendo juntos como una pareja estable y sedentaria jaaaa

vos y yo

Bogotá

Qué decir de Bogotá? Con su caos normal de cualquier ciudad grande. Con sus bocinas que parecen multiplicarse. Subirse al transmilenio, que cruza toda la ciudad (y no te pases de la parada como yo!). Caminar por La Candelaria con Marce y con Dani haciendo de guía, evitar las entradas a las Iglesias, cruzar esa plaza con tanta historia, tomar un café Juan Valdéz en una esquina, caminar por el barrio La Macarena y su pintoresca Plaza de Toros. Caminar por la peatonal, viendo trabajar a los grafiteros ó a algún saxofonista –que genera inspiración en la imaginación de Daniel para generar historias- jaja. Pero para mí, Bogotá fue vivir en La Vachela. Subir sus escaleras y entrar a la casa de Guadi, Marce, Pulé, Ana y Cristian es cargarse todo el tiempo de buena onda. Llegar a la terraza y acostarse en una hamaca, ver los edificios a lo lejos, tomar una cerveza, o simplemente escuchar a estos personajes criticar a sus vecinos de enfrente, es garantizar las risas. Organizar una fiesta en Bogotá, donde te reciban con Fernet y Coca, y la encargada de la música sea fanática de Rodrigo, es sólo pura felicidad. Reencontrarme con Guadi, y volver a recordar esos momentos de la secundaria que el tiempo no va a poder borrar. Y agradecerle una y mil veces por recibirme siempre con tanta onda, como a la loca linda de Marce, con sus pilas paisas, y que siempre se encargó de dibujarme una sonrisa (y de devolverme las ganas de dibujar). Simplemente a todos, les digo GRACIAS! 🙂

 

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