Viñales

Luego de unos hermosos días en La Habana, llegamos a la terminal preguntando cuál era el próximo bus sin importar a dónde, y el destino nos llevó a Viñales, a la tierra tabacalera. Al bajar, de la emoción nos pusimos a caminar… y a las 2 cuadras nos dimos cuenta de que no teníamos puestas las mochilas. Las Mochilas! volvimos corriendo a toda velocidad, y por suerte el bus no se había ido todavía.

Ahí fue cuando conocimos a una chica divina que nos ofreció alojamiento en su casa. Nos prepararon una langosta que no podíamos terminar de comer, y al otro día nos fuimos a recorrer los campos de tabaco con Luis Miguel, nuestro guía que resultó ser un pintor talentosísimo pero que le costaba seguir pintando por la dificultad de conseguir las pinturas. Llegamos a la casa de una familia que producía tabaco y fabricaba habanos artesanales, con los cuales nos quedamos fumando unos habanos y tomando ron en coco.