No por casualidad

De alguna forma el día de hoy me hizo analizar en que estamos conectados en el tiempo. En pensar en que todo lo que hacemos por ayudar a otros nos hace evolucionar, quizás en esta o en otra vida.
No por casualidad uno está sentado en un banco de una plaza un día cualquiera y empieza a pensar en que todo tiene una razón, que cada decisión es un cambio de rumbo. Es una forma de elegir cómo caminar en el tiempo, entendiendo que la vida se encarga de compensar el bien y el mal.

No por casualidad me dieron ganas de ver una película, y al azar elegir una que hable del karma, de las vidas pasadas y futuras el mismo día en que lo estaba sintiendo.

No por casualidad, me puse a pensar en la conexión que existe entre todas las personas que queremos, y que -estoy seguro-, no son sólo parte de esta vida. Me da tranquilidad creer que, en otra vida voy a seguir conectándome con la gente que quiero, pero que en esta quiero valorarla y disfrutar al máximo de ella. Y que la muerte es tan sólo otra puerta que se abre para reencontrarnos.

No por casualidad sentimos conexión con gente que no conocemos.

No por casualidad llegué a valorar mis sueños al máximo para sentir la necesidad de recorrer un camino que me acerque a la gente con la que debía reencontrarme, sin conocerla.

No por casualidad, soñé con mi muerte y estuve cerca de ella el mismo día de comenzar mi viaje, quizás para valorar al máximo cada respiración, cada paisaje, cada nueva sensación, cada segundo de estar vivo.

No por casualidad, aprendí a valorar el tiempo que me permite encontrar esos momentos de conexión con esa gente que piensa en mí, a la distancia. Sabiendo que no hace falta estar cerca para sentirse cerca.

No por casualidad, descubrí que la vida te regala momentos increíbles con más frecuencia si tenemos el valor de romper las reglas que nos atan a la rutina. Es divertido intentar explicar algunas decisiones de este camino a algunos conservadores que responden “mirá que la vida no es siempre así”, y muy fácil a los que entienden que no hay que perder el rumbo de los sueños.

No por casualidad, me “reencontré” con una persona que despertó mis ganas de dibujar el camino. Literalmente.

No por casualidad me robaron aquella mochila con tantas cosas y con la cámara de fotos, tomándolo como símbolo de que hay que observar más, para dibujar.

No por casualidad, tengo la sensación de que hubiera cambiado mil mochilas para generar ese “reencuentro”.

No por casualidad, el año pasado antes de comenzar, decidí que el título de mi viaje debía ser “Vamos dibujando el camino”.

Si alguien cree en las casualidades, lo respeto, pero déjenme creer en que las casualidades no existen.
Este camino, se va descubriendo, entendiendo, y aprendiendo de a poco. Pero creo que en alguna parte ya esta dibujado.

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