Isla del Sol

Una hora de navegación desde Copacabana hasta la parte sur de la isla, y con un poco de lluvia que hizo bajar a la gente que estaba en la parte exterior, fue el comienzo de dos días increíbles en la Isla del Sol. Al llegar al puerto, nos recibió la comunidad Aymara de la Isla. Junto con Pablo, un amigazo de Ramos Mejía que también estaba viajando solo, subimos una escalera infinita (con las mochilas al lomo) que separa el ingreso del pueblo. Al instalarnos en el hostel de la parte sur, nos recibió Justina, una señora muy amable, que con su sonrisa y sus desayunos te hace sentir como en tu casa. Como bien indica su nombre, el sol desplegó toda su luz en la isla, a pesar de las nubes que rodeaban a todo el Lago Titicaca. Nos caminamos los 10 km que separan la parte sur de la norte y volvimos ya casi con el sol durmiéndose en el lago. Recorrimos ruinas Incas, como el “laberinto”, en donde se creía que si te perdías en él, era un augurio de cómo iba a ser tu año… (yo le pifié a un par de puertas… será un augurio? Jeje) En la parte norte de la isla hay una playa donde se permite acampar, y pudimos ver una oleada de argentinos hipones con rastas tocando la guitarra… una playa colmada de buena onda. Demasiada onda para nuestro gusto! Jaja Pero lo más lindo de la isla, fue ver a toda la comunidad trabajar en la tierra, la perfección de las plantaciones en terrazas, los chicos arreando las ovejas, viviendo de la tierra, sin necesidad de mucho más. Y estas cosas me siguen emocionando, como cada día nuevo en este viaje

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s